Dicen que todo el mundo tiene una opinión. El Pato tiene demasiadas.
Este blog nace de la necesidad urgente de gritar (con elegancia) en medio del ruido. No para convencerte de nada, ni para darte lecciones: Simplemente para decir lo que muchos piensan pero pocos se atreven a escribir.
No soy valiente, solo soy un pato con mala leche.

¿Quién es El Pato?
Es un ser cansado, con gafas empañadas, ojeras de batalla, armado con un café y una pluma. Un personaje que mezcla ironía, lucidez y un punto de mala leche. ¿Es una persona real? ¿Una metáfora con plumas? ¿Un periodista fracasado que decidió opinar sin editores? Quizá un poco de todo.
¿Qué encontrarás aquí?
Reflexiones crudas, sarcasmo cotidiano, crítica social sin anestesia y más preguntas que respuestas. Algunas cosas te harán reír, otras te harán enfadar. Y eso está bien. No estamos aquí para caer bien.
¿Por qué este blog?
Porque el filtro se rompió, el café se enfría y ya no hay ganas de callarse.




