Cuando el país parece una hoguera

España arde

Cuando el país parece una hoguera, no es casualidad: es el plan perfecto para mantener viva la recaudación. El fuego es caro… pero prevenirlo, más invisible y menos rentable.

Casi 38 incendios forestales activos. Más de 5.000 personas desalojadas. Y un segundo voluntario muerto intentando apagar el fuego, mientras nuestra “protección” contra incendios es un chiste sin gracia.

Sí, tenemos 56 aeronaves “listísimas” para la extinción, gracias. Pero eso no sirve de nada si no hay un plan para evitar que llegue el fuego.

El gran insulto: recortes en prevención.

En vez de limpiar bosques o controlar la vegetación, preferimos recortar ¿Por qué? Porque ese fuego deja impuestos caros:

AñoPresupuesto en prevención
2009364 M€
2022176 M€

Una caída del 51 %. Mientras tanto, no se ha recortado ni un céntimo en extinción. Resultado: bomberos agotados, sin medios y montes dignos de un tablero de Jenga.

Desglose autonómico ponemos dos autonomías como ejemplo (para que veas la cruel ironía):

  • Castilla y León: presupuesto preventivo bajó un 86 %.
  • Andalucía: lo redujo un 67 %, mientras la extinción subía un 89 %.

Competencia (y recortes) regionáles

Mientras unas comunidades reducen drásticamente la prevención, otras hacen el esfuerzo… pero es anecdótico.

  • Castilla-La Mancha invierte 60 millones en prevención en 2025, parte de un total de 116 millones para prevención y extinción.

Valencia empieza a ganar: 20 millones para vigilancia pionera. Resultado → incendios pasaron de 700 al año a solo 114; hectáreas arrasadas, de más de 100.000 a apenas 60 en los primeros seis meses.

Agenda 2030… ¿salva bosques… o impide limpiarlos?

Se culpa a la “agenda ideológica”. ¿Y eso qué significa? Que limpiar montes está convertido en delito burocrático. Resultado: combustible acumulado, incendios más rápidos y devastadores.

Marc Castellnou lo avisó claro: sin renovación planificada, el paisaje se autodestruirá… literalmente.

¿Por qué prefieren apagar que prevenir?

Federico Grillo, uno que sabe, da las cifras que deberían quemar las conciencias:

“Por cada euro que inviertes en prevención, reduces 100 en extinción.” Pero claro, ese ahorro no lo ve el rato de titular, ni Quinta mayor, ni bolsillo político. Porque cuando profundizas en extinción —aviones, helicópteros, bomberos— hay fotos, titulares y… recaudación. Pero limpiar bosques no da likes. Por cada hectárea quemada, costamos 19.000 € para apagarla.

Qué querrían (pero no les interesa)

  1. Limpiar montes, fomentar pastoreo y gestionarlos como se debe (sólo se hace en La Rioja si cuela).
  2. Volver a invertir en prevención en lugar de inflar presupuestos para apagar los fuegos (extinción a piñón desde 2009: 417 M€ anuales).
  3. Apoyar a los profesionales de tierra, aire y fuego sin precariedad, no convertirlos en quinientas brigadas de voluntarios quemados.

Lo que cuesta (literalmente) no hacer nada

  • En 2022, el coste para apagar incendios alcanzó 1.881 millones de euros. Eso sin contar lo que valdría evitarlos.

  • Según estudios europeos: cada euro invertido en prevención ahorra entre 4 y 7 euros en daños.
España se quema, pero los políticos siguen jugando a las decisiones invisibles. No tenemos medios para extinguir, ni para prevenir. Tenemos burocracia para frenar limpieza, pero no hay retina para apagar la realidad: si no les conviene que bajen los precios políticos, dejarán el monte como una bomba de relojería.

Menos selfies con mangueras, más hojas podadas. Y si vamos tarde, que al menos duren los bomberos.